06 septiembre 2013

UN CANTO A LA VIDA






Queridos amigos:

Más de un año sin dirigirme a vosotros y más callada que en Misa merecería pedir disculpas, pero hay circunstancias que te dejan paralizados, además de requerir todo el tiempo para centrarlo en otras cosas, y como ese ha sido mi caso, prefiero deciros nueva y simplemente hola.

Hasta Boly, que proclamó a bombo y platillo su intención de hacerse bloguero colocando  en su Blog su foto en tamaño casi real, se ha estado calladito por mustio, a la espera de los acontecimientos.

Por si no queda claro con el texto, os digo que tengo a mi mami vivita y coleando, en tratamiento, eso sí, pero aquí sigue.

Sería una historia muy larga de contar, pero os la resumo por aquello de la Ley de Vida: es mi madre porque ella me trajo al mundo, pero…en la práctica, es mi “niña” de 82 añitos, guapísima, simpatiquísima, manipuladora y malcriada, así tal cual lo escribo. Cuando se fue mi  papi yo asumí el papel de consentirla, y en ello estamos. Y esta aclaración tiene su sentido. No creo que, si fuera realmente hija mía , pudiera quererla más de lo que a ella la quiero.

Y  tengo mi mérito porque os aseguro que, si existe un Cielo, tengo reservado asiento en Platea.



Teclear nuevamente para escribir mi realidad lo llevo rehuyendo más de una año. Desde ese perverso 14 de junio que cambió el rumbo de mi vida, que volteó sin piedad los cimientos de mis emociones para reducirlas a una sola, al miedo a la pérdida de mi madre. El cáncer, esa plaga que parece ser el precio por vivir, de puntillas, sin avisar, sin síntomas para sospechar, nos golpeó haciéndose patente a través de una simple radiografía rutinaria mientras planificábamos las vacaciones de verano.

Verano de 2012 cargado de angustia negra tras cada prueba en el hospital; el negro de la noche se confundía con el del día,  y todos mis sentidos agazapados tras un miedo a lo desconocido y maligno, al menos se centraron en mantener la esperanza en la vida.

Un año ha transcurrido, suficiente para aprender que esa enfermedad, que en nuestro caso no tiene cura, puede ser tratada y controlada.

Un año para aprender de tantas personas de edades diversas que asumen su enfermedad haciendo planes para el futuro  y, con absoluta normalidad, me lo cuentan en la antesala de la sala de quimio del hospital.

Un año para aprender, que sólo me pertenece el momento presente y de mí depende él cómo lo quiero sentir.

Un año para aprender, que lo sensato es  poner vida a los días más que días a  la vida.

Un año para aprender, cuántas personas solidarias y generosas se dedican a los otros para amortiguar el dolor escondido tras sonrisas  siempre agradecidas.

Un año para aprender, que existen muchísimas personas que, cortejadas por la enfermedad, sonríen cada momento de sus días parapetados en la esperanza.

Un año para aprender a valorar cada segundo que la vida respeta la existencia de mi madre.

Un años para aprender, que por mucho que me cobije en que no existe peor desgracia que la mía, existen miles de personas viviendo desamparos más crueles que los míos que ni siquiera me atrevo a imaginar.

Un año agradeciendo eternamente la existencia de profesionales de la medicina atentos, generosos y sobretodo, eficientes, en la sanidad pública de Madrid.

Un año aprendiendo demasiadas lecciones de los demás, pero todas maravillosas por su intensidad y por enseñarme el auténtico “canto a la vida” real y sin disfraces que es el que nace desde la más absoluta adversidad.

Un año para aprender que lo verdaderamente valioso es etéreo e inalienable y sólo me lo podrán arrebatar si yo lo consiento.

Un año para aprender a preguntarme y obligarme a responder cada día, qué es lo que quiero hacer con mi presente que irremediablemente en su transcurrir se convierte en pasado y  sus recuerdos.

Un año para aprender, que somos tan efímeros, que, cada sacrificio, cada palabra de cariño, cada abrazo, cada beso a mis  seres queridos es el tesoro del que quiero desprenderme en este momento presente, y no guardarlo para ocasiones especiales de un futuro soñado pero incierto, porque, entonces, quizás, con muchas probabilidades, cada sacrificio, cada palabra de cariño, cada abrazo, cada beso a mis  seres queridos, se derramarán sobre el recuerdo de un ayer imposible de recuperar.

Un año para empezar a  aprender las lecciones más valiosas de mi vida




Sherezade

03 junio 2012

BLOGUEANDO





Holaaaaaaa, ¿Se me lee? Supongo que ya no hay nadie ahí, porque la She se ha dejado llevar por la pereza y no escribe naita de na. Antes de dormir suspira profundo y me dice:! Qué suerte tienes Bolita de no enterarte de nada, de vivir con tus pelotas y tus miedos que se te olvidan al momento sin acordarte más de ellos; sin escuchar tanta desvergüenza ni ver tanto roto sin arreglo; sin estar bloqueado por saturado, ni anonadarte por pertenecer al género humano.! En fin: cositas de la Shere, que anda rarita ella y no se bien porqué.

Bueno, yo al grano. Notición: me he hecho dueño del portátil y me he creado un Blog, y seré libre para ladrar de lo que quiera y cuanto quiera porque, como legalmente sólo soy un perro, no respondo ante la justicia (injusticia dice la She) de este país y de los humanos (añado yo). No he sido, ni soy ni seré, responsable de nada de lo que diga o cuente, así es que, me declaro oficialmente bloguero, y sin hadas ni angelitos ni monerías parecidas .

Si quieres seguirme, pincha en mi foto: no te arrepentirás de entrar en el corazoncito  de un perrito faldero.

Te espero
Guauuuuuu

Boly



09 febrero 2012

CON LA VENIA DE SU SEÑORÍA, MAGISTRADO GARZÓN


 Estas declaraciones realizadas por el exfiscal Anticorrupción Jiménez Villarejo tras conocerse la sentencia condenatoria al Juez Garzón son las reflejadas en el pais.com de esta misma tarde, y a cuyo texto completo podréis llegar si es que no  lo habéis hecho ya.

Mentiría si os dijese que no albergaba la esperanza de que la sentencia a Garzón hubiera sido absolutoria, no porque crea o deje de creer que el ya ex Magistrado actuó o no conforme a Derecho, sino porque creía en que la decencia del más alto tribunal de mi país, prevalecería sobre los deseos de venganza.

Pero tras leer la sentencia, me pregunto si el mismo énfasis para condenar lo harán de oficio sus señorías en salvaguarda de los derechos que cada segundo de cada día desde hace años se nos burlan y se nos birlan  a los ciudadanos por la desvergüenza institucionalizada en este país que hoy no llega ni a la categoría de bananero.

No me pronuncio sobre los métodos del Magistrado Garzón,  pero no hay que ser un lince para saber que, aparte de las envidias que ha generado  por su  inevitable protagonismo, el pecado cometido de ejercer con valentía el oficio de Juez obviando los apellidos y poderío de los posibles encausados, ha resultado imperdonable además de peligroso. Hasta ahí podríamos llegar, porque una cosa es predicar sobre las excelencias del Estado de Derecho, y otra muy distinta es su existencia real, lo que supondría la pérdida de privilegios para tantos intereses creados.

Por eso os dejo las palabras de Jiménez Villarejo transcritas en el País. Garzón, equivocadamente o no , es ese Juez que se ha atrevido contra los que, desde hoy, además de  intocables, lamentablemente, se sentirán mucho más poderosos.

Como estoy cansada de esa frase tan repetida del acatamiento de sentencias, deciros que, acatar ésta o cualquier otra decisión judicial es obligatorio por Ley, y eso significa obedecerla, lo que  no conlleva implícito el tener  necesariamente que respetarla.

 Declaración de Jiménez Villarejo publicadas en el país.com del 09 de febrero de 2012.

 (…)

“El Supremo es un tribunal arrodillado a la corrupción que representa Gürtel; hoy es un día de vergüenza para el sistema democrático, judicial y para el Tribunal Supremo”, ha agregado.
El exfiscal Anticorrupción considera que “nunca podrán perdonar a un juez como Garzón, que ha ordenado la detención de Pinochet, que ha girado 180 grados la justicia universal, que ha puesto en marcha los mecanismos de la persecución de la delincuencia financiera, que ha hecho frente como nadie al terrorismo de Estado de los GAL o que ha impulsado como nadie lo que ahora estamos viviendo como el final del terrorismo de ETA”.
En este contexto, ha calificado a los jueces del Supremo de "casta de burócratas al servicio de la venganza institucional” antes de añadir: “Esta sentencia es un balón de oxígeno para la corrupción imperante en España y una coerción expresa a cualquier magistrado que decida acordar un sistema de investigación legítimo como son las escuchas telefónicas”
Villarejo ha recordado que con este fallo “Garzón ha perdido definitivamente el cargo", lo que "es una tragedia para la magistratura, para el poder judicial y para el sistema democrático”. La sentencia, en su opinión, "es sesgada, errónea y con una profunda maledicencia”.  Porque, “defendiendo al juez Baltasar Garzón estamos defendiendo los derechos humanos del atropello del Tribunal Supremo, que no es digno de llamarse ni supremo ni tribunal”

(…)



Sherezade

03 febrero 2012

LO QUE QUIERO AHORA



Este es el título del  maravilloso artículo de la escritora y periodista española Ángeles Caso, publicado en la Vanguardia el 19 de enero de 2012.

He tenido la gran suerte de leerlo, y sentirme totalmente identificada con la grandeza moral que tan bellas letras encierran, además de deleitarme por la exquisitez literaria con la que se ha construido el texto.

Aunque no es lo que acostumbro, me apetece publicarlo para  que los que se pasen por esta página, disfruten, esta vez, de auténtica calidad en todos los sentidos y, sobretodo, de la sabiduría y sensibilidad que Ángeles Caso, al menos con este artículo, derrocha.

Disfrutadlo y saboreadlo. Desde luego, me sumo a esta Oda a la Valentía y Sensibilidad.
Gracias por decirlo tan claro y bonito, Ángeles.



La Vanguardia.com
19/01/2012

LO QUE QUIERO AHORA


Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Autora: Ángeles Caso

Sherezade

27 enero 2012

ADIÓS CIGARRO, ADIÓS


Después de tantos años, he decidido abandonarte para siempre, encerrarte en el baúl de mis recuerdos con el firme propósito de sobreponerme a toda evocación de nuestros buenos y malos momentos que hemos compartido cuando el cuerpo y la mente me quieran tiranizar para que recuerde todo el placer que me has proporcionado.

Ahora me doy cuenta de lo muchísimo que he creído necesitarte; ahora compruebo que el fervor que me has generado es por tu condición intrínseca de droga dura y perversa que ha anulado mi voluntad para posponer el adiós que ahora te regalo.

Sé con certeza que me perseguirás durante mucho tiempo pero es una decisión razonada y sentida, tomada con alevosía porque hasta el día ha sido elegido para desterrarte de mi vida, para soltarme y alejarme de tus garras encubiertas, de tus caricias engañosas, de un  placer imaginado, de tu compañía y tu consuelo perenne y que yo creía sería por mi parte perpetuo.

La verdad, nunca creí que pudiera abandonarte; me has gustado y te he deseado como a nada. Y sé de antemano que te añoraré siempre, que tendré que fortalecer mi voluntad para no escuchar tu llamada que será continúa buscando mis momentos más vulnerables para insistirme en que volvamos a estar juntos. Eso lo sé, tanto como mi convencimiento de tu fidelidad hacía mí y que estarás esperándome por siempre por si cambio de opinión. 

Mi decisión está tomada, y mi voluntad  se va a imponer a mis deseos. Y así va a ser porque al  expresarte este adiós veo como se abre el camino de mi fuerza, de mi canto por la vida y la recuperación total de mi libertad. Porque esto último es lo que más me ha motivado: saberme presa de ti, escudándome en tus maravillas y cerrando los ojos a la verdad de tu esencia, cuando la única que puede romper las cadenas que me mantienen esclavizada a ti, soy yo.

En todo caso no me parece justo echarte todas las culpas de nuestra ruptura, porque al fin y al cabo, has sido mi compañero fiel durante muchísimos años. Y quiero que sepas que este final no se debe a las presiones externas, sino a mi rebeldía ante tanta hipocresía que se genera en torno a ti.  Dejar de disfrutarte implica también el no seguir el juego de avaricias, engaños y mentiras que, en torno a ti, se ha creado. No eres bueno, no, pero hay muchas cosas igual o más  perniciosas que tú, que alimentan mi vida y, sin embargo, se fomenta su presencia.

Te he adorado, sí; te he deseado, sí, y lo que es más grave, te he necesitado. Y seguro que te seguiré deseando y recordando el resto de mis días, pero lo que es quererte y necesitarte, desde ahora, te digo, que no será así.

Por experiencia soy de las que creen que se puede morir por amor, pero, morir por un querencia malsana, es una estupidez que no me podría perdonar jamás.

¡Vade retro cigarrillo!, y no pierdas el tiempo en intentarme recuperar.




Sherezade

08 enero 2012

SINFONIA DE LA VIDA




¡Mira peludo! Observa como sale el sol cada mañana y el viento aún mece las hojas secas de las ramas de los árboles. Ahora, al albor de un nuevo día, cuando las estrellas bostezan y delicadamente se apagan, tú y yo, nosotros, solitarios, disfrutamos del silencio que aún no ha roto la algarabía de la vida cotidiana.

¡Escucha Bolita! Este silencio es una sinfonía de esperanza: los árboles permanecen en su sitio ajenos a tanta desesperanza, los pájaros comienzan su vuelo, y esa bola naranja tan preciosa, es el sol que regresa de su sueño y nos acaricia el alma si es que así lo queremos.

Aún podemos pisar las hojas secas, y su crujido me conduce al recuerdo de su verde intenso del verano en el que nos dio vida, frescor y aliento. Por ese recuerdo me brota un agradecimiento eterno a todas las hojas secas, que, hoy muertas, ayer fueron símbolo de vida y bálsamo para el calor del estío de esta ciudad nuestra.

Se me ocurre Boly que no podemos dejarnos quitar lo que nunca fue nuestro; la maravilla de los amaneceres, y la belleza de la noche cuando viene a nuestro encuentro. Es un regalo que se nos hace cada día y que no valoramos al enredarnos en los hilos que manejan nuestras vidas sin percatarnos de que con ellos tejemos la soga que, más pronto que tarde, matará nuestra alforja de esperanzas y sueños.  No se nos olvide que lo valioso, si nos fijamos, siempre lo tenemos a nuestro alcance sin tener que pagar por ello.

Y no, peludo, no; nosotros no vamos a caer en el desánimo; vamos a hacernos un juramento: mientras tengamos vida, y hasta nuestro último aliento, no consentiremos que nada ni nadie nos despoje de la alegría de saber, que entre tanto desconcierto, lo realmente valioso no es objeto de mercadeo ni puede ser dominado en beneficio de unos y detrimento del resto.

Mira ese sol peludo, escucha el sonido del viento, respira este aire puro descontaminado de miedos que susurra al corazón su melodía de vida mientras deshace deprisa la soga que asfixiaba nuestros sueños.

¡Oye, Bolita….no olvidemos jamás nuestro juramento!


Sherezade

02 diciembre 2011

BALTASAR POR ESPAÑA NO PASAR



Ay Bolita, Ay, ay…..que me parece a mí que la guinda de este año de penurias se lleva por delante, también, la venida de los Reyes Magos a España la noche del cinco de Enero. Vamos, que  los pobrecillos deben estar aterrorizados porque como ya tenemos un Auto judicial que sobresee una denuncia contra el Rey Baltasar, tan simpático él para todos los niños y hasta para el Juez que no le ha podido inculpar, según dice el Auto judicial, porque su nacionalidad no se puede determinar ya que es una controversia que se arrastra desde hace más de 2000 años. Y yo me pregunto  ¿cómo se le va a ocurrir entrar en  nuestro país?. Yo no tengo duda que sería rápidamente detectado,  y podría ser retenido y quien sabe, detenido, hasta que enseñe su pasaporte o documento similar, que ahí debe constar donde vive?, digo yo, y también la edad….y entonces, si que estará el pobre Baltasar perdidito del todo.

Mira, peludo, que está la cosa tan mal, que, dinero no tendremos, no, pero lo que son leyes que nos permiten denunciar cualquier cosa que nos moleste , para desahogo digo yo que están hechas,  las tenemos a mansalva porque lo que es para hacer justicia….. ese es otro cantar. Y, retomo, pues sigo yo pensando: ¿quien no ha depositado en Baltasar sus ilusiones desde chiquitín sin que nos las haya satisfecho?. Y claro, acudimos a esas estupendas leyes de desahogo y a todos se  nos puede ocurrir lo mismo ¡ Pues denuncio a Baltasar y que me indemnice por daños morales!. Y luego, y ¿ Por qué no? A Melchor que es el jefe y a Gaspar que es el más soso, pero al fin y al cabo, los tres están juntitos, y cuantos más sean pues más posibilidades hay de encontrar patrimonio que embargar y seremos debidamente indemnizados por tanto trauma que arrastramos.

Sí, ya sé que a ti te da lo mismo porque el año pasado no te regalaron el jamón que les pediste, pero mira Bola, los niños, los pequeñitos y los que somos más grandes, nos alimentamos de la ilusión de su llegada, y agradecemos en el alma ese bálsamo que supone la ilusión de despertarse para descubrir, una vez más, que aunque casi nunca nos traen lo que les hemos pedido, suelen pasar por nuestras casitas esa noche del cinco de enero para dejar alguna cosilla, y sepamos que han intentado complacernos. Y tú no puedes pedirles un jamón de Jabugo tal como está el panorama, que no, que te tienes que conformar con tus chuches y compartirlas con tu novia Lluvia cuando la veas en el parque.

¡Ay Bolita! Es para acongojarse porque ya veo los titulares de los diarios el próximo 6 de enero con la manifestación convocada por todos los que vivimos de ilusiones y entre ellas la de los Reyes Magos, porque cuando nos levantemos esa mañana, no sólo no habrá regalos, sino más tristeza, decepción y desencanto que es de lo que estamos sobrados. Y además, me imagino, a los pobres Reyes, si es que antes no los atrapa la Merkel por Alemania y les requisa el material, como poco, en la Audiencia Nacional….qué menudo papelón debe ser ese de explicar a funcionarios descontentos eso de que son REYES, MAGOS, DE ORIENTE Y QUE RONDAN LOS DOSMIL AÑOS DE EDAD.  Vamos, que está el país para tonterías y mira por donde, como somos tan peculiares, seguro que por descubrir dónde viven y su nacionalidad, en aras de la Justicia,  nos cargamos del susto a  los Reyes Magos y  a ver de dónde vamos a sacar los regalos  en el futuro y vivir sin la ilusión de su llegada cada año.

Escucha Bola, vamos a escribir una carta a Baltasar y se lo contamos, por lo que pueda pasar. ¿ Te gusta la idea? ¿ Ese guau es un sí?. Pues  vamos allá.



Sherezade



01 octubre 2011

AMISTAD BALDÍA


Querida amiga:

Como bien sabes deseo que al recibo de la presente te esté sonriendo la vida pues si hay algo que no has conseguido es generar odio en la mía. ¿Rabia? Esa sí, pero como el dolor se pasa, se esfuma con el fluir del tiempo y cuando el alma se coloca en la distancia, se ven con claridad aquellos pequeños, pero tan significativos, detalles de egoísmo extremos, que sin mi absoluta ceguera en tu lealtad , su visión me habría ahorrado el dolor por tu abandono en el momento en la que la vida me declaró la guerra a tres bandos, y, ambas sabemos, que tu presencia a mi lado hubiera supuesto la victoria de la amistad y la derrota del vileza, pero, cuando me “degradaron del cargo”, como tantos otros, te alejaste no fuera que te contagiara el virus de la hostilidad que a mí me inyectaron sin reparos.

 Amiga ¿ sabes?, transcurrido este letargo de silencios que desde ahora le pongo el sello eterno, recuerdo tantos momentos de lucha vividos a los que sobrevivimos por la unión y el humor que sembrábamos entre tanto desconcierto. Y esa fue la clave para resistir en ese mundo de caos, trepas y politicastros de tres al cuarto que sólo, cuando entregaste la llave de nuestro bunker a un extraño, cegada  por un enamoramiento más de tantos que embargaban tu monotonía, nos explotó entre las manos lanzándonos al vacío de la intriga.

Amiga, eso es un decir, claro. Tras esa traición susurrada en cada resquicio de por aquel entonces común lugar de trabajo,  me justificabas tu conducta por el dolor en que te sumió la separación de tu marido adorado que se lanzó a los brazos de una ternura que tú ignorabas que requería, porque, al fin y al cabo, eras tú la  dueña de su anillo de casado.  Y, claro, tanto dolor te condujo a seguir cada paso del jefecillo apostado en su nuevo estrado, ese que me odió desde el primer día  por su miedo a que mi gracia, mi alegría y mi experiencia le arrebataran el puesto conseguido por su amistad con ese político algo niñato que lo sacó de la Mancha y lo aupó a un cielo tan falso que aún le hace caminar de puntillas.

¡ Ay amiga! He necesitado vivir tu traición para comprender la estrechez de tu corazón y  tu sonrisa postiza. Y bien sabes que aceptar ese baño de felonía me ha costado la friolera de casi seiscientos días porque, claro, una amiga  no se esconde cuando las dagas se lanzan contra una persona amiga, en este caso yo, pero menos aún, entiendo, se aferra a las manos que empuñan el arma homicida. Y eso que presumías que yo era tu mejor amiga. Pero, a eso, en mi tierra, se le llama cobardía. Y si esa fuera la explicación de tu conducta, hasta lo podría comprender porque, al fin y al cabo, ser amigo de quien cae puede acarrear hostilidades y mira, todos somos humanos; pero no, no es ese el caso de tu vileza, amiga. Eso es lo que más me dolió, aceptar que fue tu pobreza de afecto la que te hizo subirte al tren de la villanía.

Mira, como al principio te decía, nunca te odié aunque sí te añoré, pero tras el encuentro en la casa de nuestra común amiga, comprobé con dolor que la indiferencia por ti era lo único que sentía, y a pesar de los intentos de las tres de regresar en el tiempo y resucitar “el difunto” de nuestro intenso pasado, por mi parte comprobé, que lo tuyo, tu exmarido, tus vivencias y tu suerte, me son absolutamente indiferentes.

Pues lo dicho, amiga mía. Te deseo lo mejor, ya sabes, suerte en la vida, y que tras el 20N con tantos cambios que se avecinan, aquellos por los que me abandonaste, tengan la elegancia, de ofrecerte su regazo en el Estado con un puesto que compense tanta pesadilla, niña.

Quiera Dios que allí descansen para que descansemos lo que, sin ser “hijos de”, ni amiguitos, ni simpatizantes y sin lucir un carné, trabajamos día a día, desde un puesto conseguido sin vender el alma al diablo ni pisotear el alma vecina.

Esto quería contarte, como punto final a esa amistad baldía.

Toda la suerte en la vida, Amiga.

PD/ Se me olvidaba decirte, que aunque perdí todas las batallas, gané la guerra a la vida.

Sherezade

19 septiembre 2011

MI SILENCIO



Escúchame Bolita, escúchame en silencio no sea que si me hablas se me encoja el pensamiento. Cómo a ti te hablo, no me sale hablar a nadie, porque como tu me escuchas, nadie se atreve a escucharme.

Hoy escucho mi silencio…..ese con el que me enredo para  percibir qué siento. Y en susurros me confiesa su temor por mis deseos, que son inocentes sueños de sentir que vivo plena de luces de algarabía, que me regala la vida en un amor que ha llegado sin esperarlo ni pretenderlo.

!Ay, Boli!, Cuando me quieren, no quiero y, sin embargo, quiero querer tanto y tanto a un ser que siempre imaginé en mis sueños.  Pero, cuando el querer no es fantasía, es dolor feroz, y ese dolor, no lo quiero.

Que no lo entiendes, lo sé…que yo tampoco lo entiendo…sólo quería decirte, que mi silencio me abraza entre la vida y el sueño.

Sherezade

23 agosto 2011

DONDE HABITA EL OLVIDO


Mira peludo…. Cuando se agolpan los recuerdos hay que saber ubicarlos en su sitio. Sin esperarlo, un olor, un sonido, una luz se convierten en carrete de fragmentos de tu vida pasada y te transportan a momentos que fueron y no volverán a ser. Pero muchos de esos recuerdos se engalanan de belleza para sumirte en la mas cruda melancolía. El hecho recordado engaña los sentidos  pues suele ocultar la realidad que lo formaba.

Estos días recuerdo nuestros veranos en la Alcarria. La finca de Fuenmayor, en la que tu naciste y en la que tanto disfrutamos. Brotan en mi mente la frondosidad del tilo, la belleza de los olivos y los árboles frutales; el huerto plagadito de tomates, pimientos, pepinos y melones; las higueras y los nogales.  Los cerezos cuajados de flores blancas en  primavera, los rosales con sus frutos del invierno, y el frescor dulce de la parra de uvas blancas sombreando las sillas de forja. La enorme morera de moras blancas; las ardillas correteando entre los pinos y el canto de las cigarras cuando la noche nos visitaba.  Recuerdo también el sauce que en mi honor fue plantado y el invernadero con especies mediterráneas protegidas del frío del invierno. Y los lilos ¿ Cómo olvidarme de los lilos que me regalaban mis flores favoritas?.  Y sigo recorriendo con mi mente cada palmo de aquel sitio; y, si quiero, me sumerjo dulcemente en las aguas de la alberca y siento el frescor del agua bajo el fiero sol manchego. Y así, refrescadita, observo ensimismada la bella puesta de sol, anaranjado, que extenuado de tanto calor, se retira a dormitar en su aposento. Ese era el momento del comienzo del riego de la  pradera, cuando los aspersores nos obligaban a refugiarnos en el porche, o en la casa, o en la nada.

Llegaba la noche tan plagada de estrellas que  nos caían regaladas. Pero es la noche, y entierro mi soledad maldita con la ávida lectura de un libro. En tanto, tu padre, tu hermano y tú jugueteáis revoltosos en derredor mío, ansiosos porque os lance la pelota que me volveréis a traer una y otra vez, y mil veces si fuera necesario; y cuando me canso de compartir vuestro juego, vigilantes os acurrucáis a mi lado y me protegéis de mis miedos, atentos a mis movimientos, sumisos, leales, bellos…..Bolita, en demasiados momentos, vuestra compañía llegó a ser mi única compañía, aunque fuese mi gran compañía. Ahora, siendo osada, voy  a penetrar en estos intensos recuerdos: observa como  abrazo a Busch  y lo acurruco entre mis brazos , como si aún fuese aquel cachorro negro azabache que me sisó el corazón sin miramientos;   mientras, tu hermano  Ros, acostumbrado a ser el último en todo,  espera con avidez su turno de caricias. Escucha como mi corazón late desbocado porque tengo abrazados a ambos, porque siento su palpitar y su aliento, y percibo que me siguen adorando como yo aún les adoro a ellos, mientras   juguetean sobre mi pecho intentando recuperar la pelota de los juegos.

Pero ahora, mi alma vuelve a estar rota por el adiós consumado de aquella parte de vida…..No estés celoso, peludo. A ti aún te tengo y tú me tienes a mí, porque todo lo demás sólo son evocaciones baldías.

Bolita, venga, juguemos a crear los recuerdos del futuro libres de despedidas.

Sherezade

05 agosto 2011

NACE UNA ESTRELLA EN EL CIELO




Un cancer fulminante , en este 5 de Agosto, se ha llevado a mi primo Miguel Ángel  a otra morada más bella, o, al menos, eso espero. Mi admiración eterna a un hombre esencialmente bueno

Te has ido, sin imaginarlo
Te has ido, sin quererlo
Más, la sombra de la Parca se ha acercado sigilosa
Robando tu alma noble de este mundo sin consuelo

Esta noche, mientras tantos te lloramos,
Ríen cada una de las estrellas del Cielo
Porque tú, Miguel Ángel, has llegado
Con tu eterna sonrisa al firmamento.

Si la Tierra  regaste con ternura,
alegría, bondad y con consuelo
Ese Cielo en que ahora moras multiplica
Su luz blanca, con la luz de tu destello.

No es dolor por tu muerte inesperada
Lo que ahoga mi alma en las tinieblas del  resentimiento
Si no el sentir, una vez más, como la vida me arrebata
Un ser al que admiro por su empeño
De enarbolar por bandera,
La alegría, la nobleza y el  afecto.

D.E.P.

Sherezade

01 agosto 2011

CRIMEN A DISTANCIA



Marta es una mujer de mediana edad quien se manifestaba alegre y feliz  hasta que descubrió que Carlos, su marido, con el que llevaba casada trece años, le estaba siendo infiel con la que consideraba su mejor amiga.

Cuando descubrió la traición de su marido sintió que el mundo se abría a sus pies. Le había dedicado toda una vida y, lo más triste, toda la suya la tenía cimentada en la convivencia que habían creado juntos.

Aunque Carlos decidió seguir con Marta y mostró todo el arrepentimiento del que un ser humano es capaz, ella se sentía herida en lo más profundo y no quiso, o no pudo, perdonar la infidelidad de su marido.

Carlos nunca supo de ese rencor guardado por su mujer y que le costaría la vida. Para él, la relación con Marta era mucho más satisfactoria que antes de su aventura y se propuso demostrarlo cada minuto que pasaba con ella, quien recibía, con cara dulce y sonriente, cada regalo con que la agasajaba mostrándose siempre cariñosa y muy enamorada.

Aproximadamente dos años después de la crisis de la pareja, la noche anterior del inicio de un viaje de Carlos a un país sudamericano al que viajaba con cierta frecuencia por motivos de trabajo, le agasajó con una cena preparada por ella misma y consistente en dos de sus platos favoritos: “Puchero de setas” y entrecot de buey, regados con un magnifico vino de Rioja especialmente elegido para la ocasión.

Sabedora de que era la última noche que pasaría con Carlos, Marta se mostró especialmente mimosa con él, haciéndole saber la  tristeza que le provocaba su partida ya que tardaría en regresar varias semanas. Tras la cena, entre lloriqueos y besos apasionados, se prometieron hacer un crucero por las Islas Griegas en el mes de mayo, para rememorar su luna de miel.

A los trece días de su partida, Marta recibió la noticia de la muerte de Carlos por una llamada del socio de su marido.  Desolado le contó que éste, días después de la llegada a su destino, había comenzado a sentirse algo indispuesto, lo que Carlos omitió comentar a Marta en sus llamadas telefónicas para no preocuparla.


Un cansancio se apoderó de todo su cuerpo, y  unos fortísimos dolores de cabeza que intentó atajar con analgésicos fueron los síntomas más relevantes antes de que la muerte lo atrapara sin remedio.  La causa del deceso fue producida por la Malaria, seguramente transmitida por la picadura de un  mosquito tan común en el aquél país de Latinoamérica. A pesar del tratamiento de choque con quinina, nada pudo hacerse, sobretodo porque el enfermo se había resistido los primeros días de tener los síntomas a acudir al médico.

Marta fingió un gran abatimiento seguido de desconcierto por la muerte de Carlos, insistiendo a su socio, mensajero de la desgraciada noticia,  la imposibilidad de que esa fuese la causa real porque Carlos estaba vacunado contra el paludismo.

Y era cierto, el fallecido mantenía sus vacunas en regla porque viajaba al extranjero con frecuencia, pero como  le dijo el socio a su apenada viuda, no era el primer caso de muerte por malaria a pesar de estar vacunado, y aunque los médicos si mostraron su desconcierto por la ineficacia de la medicación suministrada, habían comentado que no era infrecuente este tipo de fallecimientos. Cada enfermo es un mundo y la medicina no es una ciencia exacta.

Finalizada la llamada, Marta se preparó un copa, y se sentó en el porche de su hermosa casa observando las flores de su cuidado jardín, esas mismas que mientras tan amorosamente cuidaba, la acompañaron en la elaboración de su maquiavélico plan durante estos dos últimos años.

Cuando era niña su abuelo la llevaba a recoger setas por los montes de la Alcarria y otros lugares de España. Era un experto en la materia que le enseñó todo lo que sabía acerca de las setas, que era mucho, al igual que aprendió de su abuela las exquisitas recetas para prepararlas.

Dos días antes de la partida de Carlos, Marta no tuvo que alejarse demasiado de la casa para encontrar las setas que buscaba. En el bosque de abetos que había cercano las encontraría fácilmente.  También sabía que el desagradable sabor de la muy venenosa “Cortinarius orellanus” lo paliaría con la exquisitez del sabor de la “amanita de los césares”, favorecido todo ello porque  la textura y color entre ambas se asemejaban. La cayena, el ajo y el brandy mezclado con oporto -secreto de receta de su abuela-  harían el resto de su trabajo de forma eficaz.

Experta en la materia sabía que cuando surtiera efecto el veneno en el organismo de su marido, Carlos llevaría fuera de España una semana al menos, y que sus síntomas de fortísimos dolores de cabeza y agudo cansancio sería fácilmente confundido con el paludismo tan habitual en el país al que viajaría su marido.

Por expreso deseo de la viuda, el cadáver de Carlos fue incinerado y ella misma custodió sus cenizas de regreso a España.

En el mes de Mayo, tal y como habían planeado, Marta realizó el crucero por las islas griegas, acompañada de la urna con las cenizas de su marido. El mismo día del aniversario de su casamiento, coincidiendo con noche de luna llena, las esparció por las aguas del Mediterráneo sintiendo, aunque sólo en parte, restituida su dignidad ultrajada.

Durante las noches que disfrutaba en el magnifico camarote de primera clase que había contratado, decidió que había llegado el momento de “perdonar” a  su traidora amiga Carmela, y se le ocurrió que la obsequiaría con una estupenda cena donde las ostras y las setas serían la reina de la fiesta.



Sherezade
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 PD/ Esta publicación se corresponde con el escrito publicado en el blog "Trazando Caminos"  cuyo tema del mes de Agosto ( ¿ Es usted un asesino?) me ha correspondido proponerlo a mí, por deferencia de Nerím.